lunes, 26 de marzo de 2012

OTOÑO - OYA

La última luna llena me trajo unos aires de renacimiento totales.
Veo verdades desde la oscuridad de esta luna nueva.


Esa sensación de que mucho de lo que se viene gestando y queriendo hacerse un lugar está tomando mis sentidos.


Los olores y los sonidos de este lugar son alucinantes.
Otoño que trae otros tiempos y otros espacios, adecuados a la época del año.


Niños escolarizados, vida nueva en un contexto a plena naturaleza.
Es impresionante la posibilidad de entregarse a los ritmos que dá el hecho simple y concreto de vivir pisando la tierra, viendo horizonte verde y mucho cielo enorme y despejado.


Lo más simple, lo más claro, lo más verdadero.


Esta casa me atrapa, no me deja salir.
Vivir en este lugar modificó mis hábitos, mis costumbres, el manejo de mis tiempos.


Lo más maravilloso es que todo va sucediendo sin que yo haga nada demasiado conciente ni dirigido para que el cambio se imponga.

Hay días que no me baño, como cuando tenía a los chicos recién nacidos, esos primeros tiempos en los que ni me importaba bañarme o no hacerlo, porque mis sentidos estaban puestos en esos paquetitos de amor surgiendo a la vida terrenal.
Ahora también siento que hay algo que está recién nacido, que me pide esto, lo que va siendo.

Me estoy entregando a que asi sea, cada día que pasa voy pudiendo un poquito más, soltar, estar aca, dejar que los cambios me tomen por donde sea que me vayan a tomar.

Hay vértigo, claro, obvio, miedo, cómo no?.
Momentos de angustia y llanto, permitidos siempre.
Apelo a la confianza básica, a la libertad, a formar parte de un todo que supera y trasciende.

Por estos días me acompaña un arquetipo femenino poderoso, se muestra en la forma de la diosa africana OYA




“Diosa africana de los tornados, el rayo, los temporales, el liderazgo femenino, el fuego, la persuasión a través del encanto y de la transformación.


OYA entra en tu vida como una tormenta para decirte que el cambio está llamando a tu puerta. El camino hacia la totalidad, se halla en abrazarte al cambio.


Son tiempos de cambio, tiempos de borrón y cuenta nueva, tiempos en los que hay que dejarse barrer.


Deja que te perturbe, y prepárate para el crecimiento.


Entra a fondo en la cótica danza del cambio y recibirás la bendición de sus abundantes posibilidades.


Oya dice que hay que cavar la tierra para poder plantar algo, y que el cambio trae siempre lo que necesitas en tu sendero hacia la totalidad”.

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