miércoles, 28 de noviembre de 2012

un super clásico "El Diario de Adan y Eva", Mark Twain


 del diario de Eva:

“Habló… Escucharlo me produjo un escalofrío. Es la primera vez que oigo una voz humana, por supuesto, aparte de la mía. No presté atención a lo que dijo, pero sus frases parecían muy elocuentes.
Descubrir que tiene el don de la palabra reavivó mi interés en él, porque me gusta conversar. Hablo desde la mañana hasta la noche, y sigo hablando cuando duermo.
Soy muy interesante, pero lo sería más todavía si tuviera alguien con quien conversar. Entonces creo que si me dejaran, nunca pararía de hablar.”

"Mi primera impresión al verlo fue de miedo. Cada vez que él me miraba, yo salía corriendo, porque creía que enseguida me cazaría.

Pero poco a poco fui advirtiendo que su único deseo era el de alejarse, así que cuando pude superar mi timidez, lo seguí a una distancia de veinticinco pasos, con una asiduidad que terminó por ponerlo nervioso e intranquilo. Y finalmente, en el colmo de la exasperación, se subió a un árbol.
Esperé un rato largo, y al ver que no bajaba, regresé a casa."

del diario de Adán:


"Esta nueva criatura, de largos cabellos, es bastante molesta. La encuentro por todas partes y me sigue siempre. Detesto que haga eso. No estoy acostumbrado a estar en sociedad.

Quisiera que se quedara con los demás animales. Hoy es un día gris, el viento sopla del Este. Creo que "nosotros" vamos a tener lluvia. Dije "Nosotros", ¿dónde habré aprendido esa palabra? Ahora lo recuerdo, la aprendí de esta nueva criatura.

Me construí un refugio para defenderme de la lluvia; pero es imposible conservarlo para mi uso exclusivo.

La nueva criatura se ha refugiado en él; y cuando quiero echarla, le brota un manantial por cada uno de los dos agujeros que tiene en la cabeza para mirar.

Se enjuga el agua con el dorso de su pata o deja oír un gemido lastimero, parecido al de los demás animales cuando están en peligro".

“Si le fuera posible quedarse quieta y permanecer tranquila por lo menos dos minutos, creo que su rostro me produciría un efecto de agradable serenidad.
Estoy seguro, porque pude darme cuenta de que es una criatura deliciosa, por pequeña, por esbelta, por frágil, por redondeada, por delicada, por graciosa.

Recuerdo un día que la vi sobre una piedra lisa y brillante que usaba como plataforma. … Ese día descubrí la belleza femenina.”

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