martes, 27 de mayo de 2014

y los chicos cómo están?

Los chicos son vírgenes de experiencias, ellos no traen las cargas con las que los adultos vivimos lo que nos toca. 
No los aplastemos con nuestros pesos, con nuestras ilusiones rotas, con nuestros deseos insatisfechos.
Los chicos se entregan a lo que va siendo, receptivos, livianos... libres de formas hechas, libres de expectativas, libres de juicios. Acompañemos sus caminos. 
Ellos van descubriendo en la medida que van viviendo, todo es nuevo y cobra significado según cómo se les vaya presentando. Cuidémonos de no creernos los protagonistas de sus vidas, escudándonos así a nosotros mismos, zafando de hacernos cargo de lo que sí nos corresponde. 
Respetemos sus perspectivas, sus posibilidades de miradas limpias, sus nuevas formas de ver y crear sus experiencias. Aprendamos de ellos, protejamos sus espacios, volvamos a revisar los nuestros una y mil veces.
Si de verdad prestamos atención a los chicos nos damos cuenta cuánto tienen para enseñarnos, qué sabios son, grandes maestros en el arte de vivir el puro presente, 
eso es ser niño, ser y estar, presencia plena.
Abracemos a nuestros niños... los propios, los que también somos nosotros.

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