domingo, 27 de julio de 2014

la distancia óptima con la vida misma...

será que se trata de venir a aprender cuál es la distancia óptima con la vida misma?

es que es tan inadecuado bebérsela de un trago como perderle el tren,
la linea delgada entre conformarnos y agradecer, 

es que el comando lo tiene la sutileza, 
preciado don el ser sutil, 
tacto, aroma, roce, encuentro, textura...

será cuestión de encontrar el propio ritmo,
y danzar... simplemente danzar con la existencia que nos toca,

y confiar en que si es el propio es el ritmo que vale y corresponde,
confiar en que es en el que hay que confiar!
pero confiar de verdad,
confiar tanto que haya que confiar sin parar de confiar!

vivir para confiar:
en las risas y en el llanto,
en las luces y en las sombras,
en la liviandad y en el enrosque,
en lo que alcanza y en lo que sobra,
en lo que fluye y en lo que se traba,
en lo que duele y en lo que sana,
en lo que se luce y en lo que se esconde,
en lo que se gana y en lo que se pierde,
en lo que se puede y en la impotencia,
en lo que da miedo y en lo que seduce,
en lo que destruye y en lo que construye,
en lo que deseamos y en lo que nos es dado...

y encontrarnos! 
valor existencial si los hay: el encuentro,
así en la tierra como en el cielo,
así en el amor como en el espanto,
juntarnos y acompañarnos,
y si hace falta recoger los pedazos...

y celebrar lo que es, simplemente porque es,
porque lo más simple es lo más valioso,
pero sobretodo porque 
"lo que pudo haber sido definitivamente no existe".

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