jueves, 25 de septiembre de 2014

De mi Diario de luna – NIDO DE AMOR

“Siempre que estoy rondando la ovulación son los días en los que me encanta llevar a mis hijos a la peluquería, en los que tendemos a hacer algo todos juntos, un dibujo, un juego…, en los que no me cuesta hacerles el tratamiento para los piojos y hasta lo tomamos con humor, tendemos a ir cantando en el auto, tengo más ganas de leerles cuentos antes de dormir. Esas cosas que a veces se hacen rutinariamente, me doy cuenta que en las épocas de ovulación las hago con placer, las disfruto. Tan distinto a cuando las hago y me percibo sintiendo el tedio o la necesidad de estar más ensimismada. Es impresionante la diferencia emocional. Y es tan bueno darse cuenta que somos dueñas de poner las circunstancias a nuestro favor, de respetar nuestros estilos, nuestras posibilidades, las formas más optimas para funcionar, para vivir, para estar, para crear”.

“Las puntadas en los ovarios son una señal tan clara, esos tirones a los costados del útero que anuncian posibilidad, alertan, señalan, toman el cuerpo y el alma si hay línea de conexión!.

Me lo dice el cuerpo, cuerpo marcado por la energía de esta fase instintiva, poderosa. El flujo de estos días de ovulación es perfecto, particular, evidentísimo, transparente, fluido total, humedad vaginal receptiva, pezones sensibles, ganas de coger.

Es deseo de compartir, es necesidad de otros que te completen y te complementen. Es querer, es desear y ser deseada, que te agarren y te quieran. Es una etapa de amor universal, es ser gran madre, Pachamama en mi, totalidad, amor a la Tierra de la que somos parte, gratitud por las cosechas que llevamos dentro. Es posibilidad, generosidad, es siempre poder un poco más. Tiempo de conexión y contacto, de querer mucho y a muchos.”

de "Lunáticas. La vuelta al mundo en 28 días" Ed. Grijalbo

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