jueves, 2 de octubre de 2014

turista en mi ciudad... en este instante...

espero una reunión esperada
esperar mucho algo le saca un poco la gracia a veces,
llego con tiempo, en general soy re puntual,
prefiero esperar a hacer que me esperen...

entro a la confitería London City,
estoy muy en mi,
miro a todos, la diversidad me estimula,
cada cara una historia y su coyuntura, qué curiosidad!
me distraigo entre la escritura de mi diario y las fantasías que los gestos me despiertan...
con quién durmió  esa chica joven que se pide un postre con un cafe con leche?
de qué hablan esos dos rarísimos que no capto qué edades tendrán?, sí noto que son habitues,
qué estará leyendo aquel de allá que toma un te con tostado?
y los mozos!? qué película! re atentos a todo, se nota que son eficientes,
es tan interesante el mundo!
ahora entra uno con cara de inocente total acompañado de dos mujeres que a mi me dan miedo! tendrá miedo el también? serán ellas tan temibles como se ven o es solo que las apariencias engañan?

freno... me llamo al orden...
tengo que parar con este juego y concentrarme en mi día,
evalúo cómo me siento,
me pregunto cuál es mi aprendizaje de hoy?
hay días que siento en el cuerpo que estoy aprendiendo algo que quedará para siempre,
son los días en los que tengo el deber conmigo mi misma de escribir en mi diario,
y en estos bares porteños la inspiración me pide que no pierda los detalles del momento,
hacer conciente la percepción a pleno,

pero no sé si es lo que corresponde hacer mientras espero que llegue la hora de la esperada reunión,
no debería más bien concentrarme en lo qué decir en dicho evento?
estas son las secuencias en las que un poco me pierdo
y entonces siento ganas de leer poesía,
miro al costado...
hay un afiche "Cortazar 1914 - 2014 - 100 años"
me viene Rayuela... "toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera..." 
tenía pegada una fotocopia de ese capitulo, el 7, en mi cuarto de adolescente escéptica...
leer me sanaba el alma, y escribir también obvio siempre!
ay cómo pasa el tiempo y la vida!
los recursos se ve que siguen siendo los mismos,
turista en mi ciudad, en este instante así me siento.

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