viernes, 21 de noviembre de 2014

entre el cachetazo y la iluminación: la psicoterapia, gran valor!

En una nota radial que me hicieron hace poco, a propósito de mi ser psicóloga y co-autora del libro "Hijos sin dios", el entrevistador me confrontaba con el conocido enunciado: "mi hijo nunca necesitó ir al psicólogo, un cachetazo y a otra cosa y mirá lo bien que me salió!", comentario más que estimulante por todo lo que me llevó a reflexionar y develar.

Lo primero que sentí fue "qué pena!", pobres esos hijos que aprendieron a los golpes!, seguro son los mismos a los que les decían que los hombres no lloran y que hay que ser fuerte para que te vaya bien en la vida, apagando así toda noción de reconocimiento sobre la tan humana vulnerabilidad.

Qué gracia la nuestra de poder criar en esta época en la que los valores de respeto y amorosidad son los que priman en todos los vínculos! Personalmente me hace feliz saber que niños, jóvenes y adultos consultan psicoterapeutas con la intención de ser mejores personas y con ánimos de vivir mejor, de revisarse, de darle espacio a sus penas, sinsabores, cuestionamientos y conflictos. En el animarse a confiar en que alguien más que uno mismo puede ayudarnos en este tránsito, ahí también veo un salto evolutivo. Crecer en la frecuencia del compartir las emociones con naturalidad, enfocar las penas no solo las glorias, iluminar las zonas oscuras de los mundos internos. Pura expansión personal y de la conciencia!
"Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta" Jung

Agradezco vivir en esta época en la que ir a psicolog@s es un plus en la búsqueda del bienestar existencial, en la que no está mal tener que revisar nuestro modo de accionar y situarnos en la vida. Era muy chica cuando decidí estudiar psicología, lo hice principalmente porque desde siempre quise comprender "qué le pasa a la gente por adentro?". Ser psicóloga me nutre de sentidos, además de la satisfacción por los maravillosos viajes compartidos con la gente que decide aventurarse en sus vericuetos personales, por todo lo que iluminamos cuando nos animamos a mirarnos de frente a nosotros mismos, a no conformarnos con nuestras limitaciones, a aprender que se puede evolucionar y desafiar patrones automáticos que nos dejan girando en falso, "chupando un palo sentados sobre una calabaza" diría mi querido Serrat.

Habitamos en este tiempo un presente lleno de recursos en pos de la autosuperación, en el que accedemos a decires y miradas muy sabias sobre el sentido de la vida. Es un privilegio para los que nos servimos de esas herramientas que facilitan la travesía de la encarnación con integridad y en búsqueda de la plenitud. El único peligro que le encuentro a las cosmovisiones esotéricas es que en la ilusión de la iluminación nos perdamos de nosotros mismos, nos olvidemos de que la clave está en el autoconocimiento. "Conócete a ti mismo" altísima convocatoria del Oráculo de Delfos.  
No perdamos de vista que si somos humanos encarnados la iluminación es un "hacia donde ir" que nos guía, pero el viaje se realiza en estos cuerpos tan sagrados como atiborrados de impulsos y animalidad.

Atención guerreros: la linea entre la sabiduría y el letargo es muy delgada. Ahí es donde la perspectiva "psi" (que interviene a nivel del psiquismo, valga la redundancia) se hace presente y convoca a colaborar en que cada uno pueda ser protagonista de su destino honrando sus dones, los mejores recursos que nos fueron dados.


No hay comentarios:

Publicar un comentario