lunes, 2 de febrero de 2015

la sangre no se domestica, no se somete, no se acomoda, no se calla, no se esconde,

Domingo al mediodía de un día de sol en mi ciudad y desolación en mi alma. Necesito escucharme.

Estoy alunada, es decir, menstruando,
mi cuerpo tomado por esa necesidad de quedarme adentro,
encuevada conmigo misma,
mi casa re acogedora, impecable
gracias al impulso de limpieza generalizada previo al sangrado,
honro al visionario y poderoso "síndrome premenstrual"!
(esto ya lo escribí antes alguna vez...)

Hoy en algún momento tengo que salir al mundo, la realidad externa me espera,
corresponde que me haga cargo de la rueda de mi auto pinchada el viernes.
Me visto y salgo,
manejando me doy cuenta de que no traje el celular,
dónde está mi cabeza?...
gran sorpresa!, nunca pensé que algo así podría sucederme a mi!
jamás olvidé el teléfono desde que mi mamá me lo regaló cuando nació mi primer hijo,
yo no soy yo? o qué me pasa?.

Voy a la gomería más cercana, que no me queda muy cerca pero es la que hay,
mientras el muchacho me explica que la rueda .... .... y que el parche correspondiente ... ....
siento mi sangre caer,
y aunque entiendo que entonces tengo que ir mañana de vuelta a la gomería porque el arreglo de la rueda requiere ... ...
siento mi sangre caer,
y amo en ese instante el sangrado que fluye conmoviéndome, evocándome todos los momentos en los que mi sangre me acompaña más allá de donde sea que yo esté, 
la sangre no se domestica, no se somete, no se acomoda, no se calla, no se esconde,
consagro el momento porque lo siento sagrado,
La LUNA en mi me invita a estar PRESENTE y me conecta, me acuna y me aquieta, me da confianza y me calma, me recuerda que estoy viva,
que la vida vive en mi,
que soy mujer cíclica, redonda, circular.
Agradezco y sigo, un poco más conciente en cada nuevo ciclo.

1 comentario:

  1. linda...! " no se domestica, no se somete, no se acomoda, no se calla, no se esconde" . beso grande!

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