jueves, 19 de marzo de 2015

LA MAGIA – PREMENSTRUAL – LUNA MENGUANTE (parte 2)

"La caída de la ovulación nos deja en un estado de poder creativo sublime y salvaje, el poder de lo que somos capaces junto a la frustración de no haber engendrado - creado, no hay obra que alcance… El cuerpo preparándose para la destrucción liberadora, para la limpieza que renueva, dejarnos morir para renacer transformadas.

Así en el cuerpo como en el alma. La lucidez que nos invade y nos hace ver lo que no queremos más, lo que urge, lo que no podemos dejar pasar. Se impone un estado de verdad. La luz alumbra y proyecta las sombras. Nos habita la LUNA MENGUANTE que se va apagando, buscando la oscuridad, dejándonos ver tan claro entre nuestras propias sombras. Luna que se repliega, llegando al final de un ciclo transitado.

La agudeza y la claridad que somos capaces de tener en la etapa premenstrual es absolutamente tremenda. Nos podemos llegar a asustar hasta de nosotras mismas, de lo que somos capaces de sentir, de entender, de vislumbrar.

Es una etapa de expansión de la conciencia que ilumina zonas de esas que por épocas tenemos apagadas. Esta es la perfección de la danza lunar, bailamos nuestra ciclicidad integrándola, para que cada etapa sea perfecta en sí misma y se consagre en cada ciclo como parte de un todo.

Este período del ciclo menstrual es famoso por sus intensas y ruidosas implicancias físicas y emocionales, en el que muchas mujeres sufren el conocido “síndrome premenstrual”. Este se refiere a una cantidad de síntomas asociados que comienzan durante la segunda mitad del ciclo menstrual y tienden a desaparecer con el comienzo del sangrado. Si bien los cambios en los niveles de hormonas del cerebro pueden ser los causantes de los síntomas, esto no se ha demostrado. Lo cierto es que no se identificó la causa exacta del síndrome. Puede estar relacionado con factores sociales, culturales, biológicos y psicológicos.

Los síntomas descriptos son muchos y diversos, voy a citar los que consigna la Dra. Christiane Northrup en su libro “Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer”, que es una obra maestra sobre naturaleza femenina. Elijo esta fuente de consulta sobre el tema ya que concuerdo absolutamente con su criterio en relación a este síndrome. El padecimiento de estos síntomas nos tiene que servir como llamado de atención que nos ayude a observarnos. Cómo vivimos nuestra esencia femenina, nuestra sexualidad, qué vínculo tenemos con nuestra naturaleza cíclica, cuánto abrazamos o rechazamos o desconocemos nuestras características más básicas.

Los síntomas del síndrome premenstrual, algunos de los cuales todas las mujeres padecemos en mayor o menor medida, son:

Acné, agresividad, ansias de comer dulces, ansias de comer sal, ansiedad o angustia, asma, atracones de comida, cambios en los impulsos sexuales, cansancio o fatiga, confusión, convulsiones, depresión, desmayos, dificultades de coordinación, dificultades urinarias, dificultades visuales, dolor de cabeza, dolor de espalda, dolores abdominales, edemas, exacerbación de trastornos ya existentes (artritis, úlceras, lupus, etc), hemorroides, herpes, hinchazón abdominal, hinchazón y dolor de las articulaciones, hinchazón y dolor de los pechos, inestabilidad emocional, insomnio, intolerancia al alcohol, introversión y alejamiento de los demás, ira, irritabilidad, irritación de garganta, letargo, migraña, moretones, náuseas, orzuelos, palpitaciones, pensamientos suicidas, problemas de senos nasales, propensión a los accidentes, urticaria.

Las estadísticas dicen que hasta 3 de cada 4 mujeres experimentan síntomas del síndrome premenstrual durante sus años fértiles.

Lo más habitual es que llegando al final de la fase premenstrual necesitamos comer, comer grasa, hierro. Estamos hinchadas, reteniendo líquidos, nos pesa el cuerpo y sufrimos alteraciones en el sueño. Anímicamente estamos irritables, vulnerables y con baja tolerancia a la frustración.

Siempre que pienso en el síndrome premenstrual resueno con el documental “La luna en ti. Un secreto demasiado bien guardado” de Diana Fabiánová, película que es una pieza de transmisión de conocimiento femenino que considero que hay que ver y divulgar. En su investigación la autora nos lleva a reconocernos en nuestro rol de mujeres inscriptas en una sociedad en la que hay muchísimo desconocimiento sobre nuestra naturaleza femenina. Logra desmitificar prejuicios y echar luz sobre tabúes. Presenta a una médica que nos recomienda masturbarnos para aliviar los dolores y las contracciones uterinas, acercándonos así al conocimiento de nuestro cuerpo y nuestras sensaciones. Invita a presenciar una clase de danza del vientre, como contacto básico con nuestro órgano central, el útero, para aliviarlo, para sanarlo, para honrarlo.

Todo lo que aprendí y descubrí en las experiencias de contacto y reconocimiento del útero como órgano protagonista del ser femenino me hicieron sentir cuánta falta hace transmitir ese saber, qué lejos estamos todavía de darle el lugar que realmente tiene y se merece."

"LUNÁTICAS. La vuelta al mundo en 28 días", Ed. Grijalbo


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