miércoles, 8 de abril de 2015

LA MAGIA – PREMENSTRUAL – LUNA MENGUANTE (parte 3)

En el estado lunar de MAGIA el arquetipo que nos habita es la HECHICERA, la mujer que hace uso de sus dones misteriosos, invisibles, de su experiencia, de sus conocimientos, de su vitalidad en tiempos de plena transformación. La hechicera se va acercando a la experiencia de la Bruja Sabia de la CUEVA y cuenta todavía con el poder nutricio de la Madre amorosa que procrea y cuida el NIDO. La magia asusta a los que no conocen estos mundos esencialmente femeninos.

"La hechicera de la aldea era una experta en la magia de la naturaleza, la curación y las relaciones entre las personas, y tenía la capacidad de interactuar con las estaciones, su propio ciclo menstrual y su intuición; ayudaba y guiaba a sus semejantes en lo concerniente a la vida y la muerte, actuaba como iniciadora y transformadora valiéndose de rituales de transición y dirigía ceremonias extáticas." De Luna Roja, Miranda Gray

Es el ciclo vital de la MADUREZ, ya tenemos experiencia, somos mujeres en tiempos de maserar, de hacer acopio de lo vivido. Es una etapa muy poderosa en la que todavía contamos con el pulso de la sexualidad activa sumado a la experiencia de lo que eso implica.

“A los 40 podés salir tanto con uno de 20 como con uno de 60, según lo que prefieras” C.

Es el OTOÑO de la vida, tiempos de dejar caer, de animarse a perder, de ir viendo la finitud encarnando la sabiduría del “todo no se puede” para honrar lo que queda en pie. La ganancia de lo que se preserva, de lo que se elige sostener. Las hojas caen como caen los velos. Hay que vaciar para dar espacio a lo nuevo por venir, hay que madurar para dejar ir lo que ya cumplió su ciclo.

Es el tiempo en el que podemos ver los frutos maduros, ya tenemos un despliegue realizado, nos vemos a nosotras mismas desde un nuevo lugar, más alto. Nace el alma. Pasó la etapa de la construcción, es el momento de enriquecernos. Se amplía la mirada, se expanden las fronteras, se revisan los criterios, se flexibilizan los bordes, se accede a nuevas formas. Celebramos lo realizado, disfrutamos del tiempo y del espacio conquistado. Lucimos el poder adquirido.

En el cuerpo pasan otras cosas, nos habitamos con un conocimiento propio que nos empodera, haciéndonos sentir muy dueñas de nosotras mismas. Conjugamos la cercanía de los atributos de la juventud con el acopio de experiencia de la madurez.

Es la etapa del temor a los cliches, el fantasma de la vejez, hay fuertes cambios en el cuerpo, se vislumbran ciertas limitaciones. Es el momento de pendular entre sentir que se acerca “el deterioro” o “la madurez”. Honrar la vida y el crecimiento, abrazar las marcas del cuerpo que transitó embarazos, partos, lactancias y todas las batallas, o pelearse con lo implacable del paso del tiempo.

En este tiempo de la vida disponemos de otras formas de energía, somos más concientes de nuestras necesidades y limitaciones. Sabemos más lo que queremos, elegimos más, nos volvemos más exigentes con los demás. Hay un retiro a vernos, a estar con nosotras mismas, a afianzar nuestra aventura personal.


LUNÁTICAS. La vuelta al mundo en 28 días. Ed. Grijalbo, 2014

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